jueves, 25 de octubre de 2007

ACERCA DE FESTIVALES PATROCINADOS POR EL ESTADO

Una experiencia en Kamchatka.1.
En este momento, estoy participando del 9º Festival Internacional de Teatro de Riesgo, de Petropavslov - Kamchatka. Me gusataría participarlos de la experiencia por los disimil de nuestro entorno cultural. Kamchatka es una península de 1250 km de largo en el extremo este de Rusia, con un área de 472,300 km². Se encuentra junto al pacífico norte separando los mares de Bering y Ojotsk (al oeste). La principal ciudad es Petropavslov-Kamchatsky con 192.500 habitantes, que se encuentra al sur de la península . Llegamos a esta hace tres días y nuestro mayor escollo es la barrera idiomática (se habla ruso). Los primeros dos días nos limitábamos a agradecer en un rudimentario inglés (de ambas partes) y nos manejábamos con señas e intuiciones. Por suerte en el día de ayer se acercó al grupo un cubano, que vive hace diez años y se ofreció a oficiar de guía y traductor directo. Manuel (ese es su nombre) es un muchacho de unos treinta años. Su padre, militar ruso, estuvo destinado en Cuba, donde se casó con una actriz cubana. Por distintos traslados militares, Manuel, llegó hasta estos parajes y domina perfectamente sus lenguas paterna y materna. El es modisto, ya que en esta pequeña localidad, no podemos hablar de diseñador. Digamos que confecciona ropa para las damas más acomodadas de la región y le va muy bien. Llegó al festival, diseñando el vestuario de la producción del grupo local. Una versión musical al estilo Brodway de "Acto sin palabras" de Beckett, cuya puesta, no nos interesó demasiado. Las recorridas que pudimos hacer son pocas ya que el frío es muy intenso y ya entrado el otoño, anochece temprano. El festival dura dos semanas y hay grupos predominantemente asiáticos y europeos. Nosotros, latinoamericanos y un grupo de USA somos los únicos del continente americano. El festival tiene el apoyo financiero del gobierno central, como parte de las políticas de desarrollo de la región. Hace casi diez años que se lleva a cabo y esto ha permitido a sus habitantes, ver grupos y propuestas que según nos transmitía Manuel, sólo podían acceder a través de documentación bibliográfica o de video. En una localidad tan pequeña, el Festival es todo un evento. Nosotros trajimos un espectáculo basado en "Juan Moreira" llamada "Un hombre se desangra en el muro mientras una bayoneta se oxida entre sus tripas". Teníamos dudas sobre su aceptación, ya que el mismo posee mucho texto y lo hacemos en castellano sin posibilidad de traducción simultanea. Además, su duración de cinco horas cuarenta y nueve minutos, con tres intervalos, entendíamos que era todo un desafío. El programa era lo único que estaba traducido. En él explicábamos que en el primer intervalo vendíamos empanadas de carne y humita en chala, en el segundo choripanes y morcipanes y en el tercero, pastelitos de batata y membrillo. Una dualidad constante, que nos interesaba subrayar. Todo acompañado de vinos Mendocinos. Esta posibilidad de dar a conocer nuestra cultura culinaria en medio de un espectáculo gauchesco fue posible, gracias a la esforzada gestión de la Dra Lastra, viceconsul Argentina y del interventor del INFV (Instituto Nacional de Fomento Vitivinícola), Sr. Tomás De la Casa. El resultado fue por demás interesante. El público, lejos de abandonar el recinto, participo activamente de las distintas instancias de la propuesta. En la trasnoche, fuimos invitados por las autoridades del festival a un agasajo en el que se degustaban platos tradicionales locales, la mayoría, a base de pescado crudo, leche de buey y algas. Inicialmente no estábamos invitados al ágape, pero como Manuel resultó ser el modisto de la presidenta del Festival, rápidamente nos gestionó las invitaciones. La reunión era a dos cuadras de nuestro teatro, en un museo de arte moderno y paleontología. Nos desplazamos esos doscientos metros mientras toda la ciudad dormía(12 de la noche) y atravesar las calles desérticas con el aire helado en el rostro y la luz mortecina de las calles fue una experiencia algo tenebrosa. Apenas atravesamos la puerta todo era algarabía y euforia. Fuimos recibidos con un cálido aplauso. El museo cuenta con dos salas. En una había esculturas hechas con corchos y latas de arenque. En la otra una muestra de momias en vasijas, que habían desplazado hacia un lateral para dar lugar a cinco mesas redondas muy bien servidas. Seguimos a Manuel en fila india y nos sentamos en la mesa que él nos indicó. A ella se sumaron la presidenta del festival, Sra Irina Cazabobovich, su hermana, quien está a cargo de los espectáculos internacionales, su hijo, que tiene una especie de dirección de festivales y eventos por encima o por debajo de la esfera de su madre(es lo que pude entender), un periodista de uno de los dos diarios matutinos que a su vez era curador de uno de los segmentos del festival y un dramaturgo local de poco hablar y gran beber. Si bien la velada empezó algo acartonada, la alta graduación alcohólica de las bebidas pronto disipó el frío y las inhibiciones. Y si bien Manuel quedó agotado en la incesante traducción, pudimos intercambiar valiosas experiencias. La Sra Irina, nos contó que ellos utilizan un sistema de selección de funcionarios distinto del concurso público. Allá, el funcionario es nombrado por la autoridad de turno y tiene que cumplir con una serie de deberes para con un grupo reducido de personas que desarrollan la actividad teatral. Al año siguiente, la autoridad designante consulta a los beneficiarios si están de acuerdo en seguir siendo favorecidos por el funcionario en el cargo y si no renuncian a su privilegio, entonces se le renueva el voto de confianza. Yo pregunté que pasaba en el caso de que cambie el funcionario y me explicaron, que para ese caso, todos los beneficiarios le explican al nuevo funcionario de lo favorable de seguir ostentando dichos privilegios y lo asocian a los mismos, procedimiento que desemboca en un nuevo voto de confianza. Una actriz preguntó cuantos eran los beneficiarios y después de una gran carcajada local y el desconcierto nuestro, Manuel, nos aclaro, que los beneficiarios eran los que estaban sentados en las mesas. Pero se apuró a agregar que los mismos eran los más prestigiosos de la escena local y que tal prestigio estaba fundado en su participación año a año en el festival. Me pareció un sistema muy simple y que sería interesante estudiar, ya que nos permitiría sacarnos de encima ese engorroso procedimiento de los concursos públicos. Sin embargo, nada es tan sencillo. Me aclararon, que el festival no contrata directamente a los grupos, sino que lo hace a través de una productora y que para ello llaman a concurso. Desde que se inició el festival que gana la misma. Me llamó la atención su nombre o mejor dicho lo que entendí de la traducción a esas horas y con tanto vodka. Algo así como "Lo Pérfido del destino producciones". Mañana iré a visitar sus oficinas, ya que fui invitado gentilmente a conocerlas por el hijo y la hermana de Irina, que allí trabajan. El acceso a internet, no siempre es sencillo. En la medida en que tenga la posibilidad los seguiré teniendo al tanto. Gracias por la paciencia, saludos a todos y espero les haya interesado esta experiencia tan distante de nuestras pautas culturales.

Una experiencia en Kamchatka 2
Hola a Todos. Recién ahora consigo una computadora con conexión a internet. En el hotel hay sólo dos y están siempre ocupadas. Antes que nada quiero hacer un pedido general. Al abrir el correo me encontré con muchos foreutas que me hacían comentarios sobre estas experiencias que estamos viviendo a mi casilla personal. Insólitamente hacen alusión a supuestas alegorías y metáforas. No me hago cargo de ninguna de ellas por una simple razón: estamos acá y quisiera que probaran los 12º bajo cero por las noches para que sintieran que tan real es esta experiencia. Ah, otra cosa: escríbanme a través del foro por favor, así me evitan tener que contestar varios mails, ya que como les comentaba, las posibilidades de contar con conexión a la red son pocas. Por otra parte, creo que sería muy interesante para el foro conocer las alegorías que se les ocurrieron y para ustedes, sería una experiencia innovadora, la exposición pública de sus opiniones. Retomando la crónica, ayer nos quedamos la jornada diurna en el hotel, ya que la nevada era muy intensa. Recién por la noche (a las 5 de la tarde) fuimos al teatro. Mejor dicho, a un espacio no convencional. Un ascensor. Allí, se presentaba una versión de Rey Lear con títeres de dedo que mostraron a modo de work in progres. Este trabajo lo producía el propio festival. Fue muy interesante. El director del trabajo, que está en estos momentos en Madrid, dejó un video explicativo que vimos a través de un reproductor de dvd portátil, en donde mostraban los ejercicios de entrenamiento digital, destacándose los destinados a los dedos mayores. Luego tomó la palabra la Sra Irina, la Presidenta del festival, donde destacó el esfuerzo presupuestario que estaban realizando al sostener esta actividad. Manuel, nuestro traductor, nos informó, que el espectáculo se presentará en los festivales de otoño de Madrid y los de La Habana y Cádiz. Pregunté cuando se presentaría el espectáculo completo en Kamchatka, pero según lo que pude entender, no había nada previsto. De allí, nos dirigimos a la entrega de los premios estímulo a la producción dramatúrgica local. Realmente, me llevé una gratísima sorpresa. Poseen un sistema de jurados, pensado en defensa de su patrimonio cultural, que vale la pena tener presente. Los mismos son tres notables de la escena local, inefables intérpretes de la estética nacional y vanguardista y su remoción es mortis causa. De este modo, se aseguran una salvaguarda de los valores propios de su cultura. Le pregunté a Manuel cuales eran los principios que regían esos valores y no me supo explicar, pero me aseguró que los tres integrantes del jurado, tenían muy en claro esa cuestión . Se entregaron los premios, una hermosa estatuilla de un alce de cuernos gigantes que tenía un significado alegórico, según me susurró Manuel, pero que no terminó de explicarme. El galardonado con el primer premio, recuperado de la sorpresa inicial, venciendo la emoción que lo inundaba exclamó, “oh, my God.” E inmediatamente después, dio un discurso de cuarenta minutos, de los cuales 39 dedicóse a manifestar su agradecimiento a los jurados, a quienes prometió venerar de por vida, a la Sra Irina y su familia y a alguien que estaba en el público que supongo poseía un cargo oficial o algún rol social de importancia pero no pude entender quien y qué era. Emotivo. Muy emotivo.
Acto seguido nos dirigimos al restaurante del hotel, donde habían preparado otra comida regional. Era una ensalada de papas de cáscara muy roja, con ajo y un filete de carne apenas cocido de ambos lados y crudo por dentro, cubierto de una salsa intensamente roja muy picante. La bebida, era una especie de aguardiente extrañamente dulzón.
Esta vez no nos sentaron a la mesa de la Sra Irina. Junto a ella, estaba el pelado (¿mencioné que era calvo?) al que le habían agradecido tanto el premio y que aquí seguían tratando con gran pleitesía. Manuel, me dijo que era el jefe de la comuna de Petropavslov y prometió intentar presentármelo. A los postres (sambayón, aunque con otro nombre), un cuarteto de cuerdas (cítara, arpa, violín y balalaica), interpretaron temas muy vivaces y el vodka hizo su infaltable aparición. Aprovechando la distensión, Manuel, nos presentó al Jefe de Gobierno de Petropavslov, mientras hacíamos un trencito entre todos en la improvisada pista de baile. Es un hombre muy afable. Nos recibió con los brazos abiertos y nos invitó a una Taberna de la cual, nos confesó Irina, en medio de la euforia etílica, en su mal ingles, es velado propietario. Iremos mañana.
Ahora, vamos a almorzar unos sándwich a bordo de una combi que nos llevará recorrer parte de la costa cercana. Hasta pronto a todos. Si en estos pocos días que nos quedan vuelvo a conseguir internet, les escribo. Si no, les cuento a mi regreso.

Una experiencia en Kamchatka 3
Ultimo día en Petropavslov. Antes de ayer fuimos de excursión por la costa. El paseo fue en ómnibus (múy cómodo por cierto), del cual, no nos bajamos sino un par de fugaces veces a sacar unas fotos. Nos llevaron por un camino que bordea la costa hasta Kluchevskoy Park , uno de los cinco parques nacionales. El paisaje es inusual y fascinante. El pavimento helado y sinuoso hace que el conductor lleve el vehículo a una velocidad moderada, lo que nos permite disfrutar más y mejor el paisaje. Almorzamos en el transporte. Nada que merezca ser contado. Unos sándwiches de fiambre muy salado y un jarro de caldo de pescado. De postre, chocolates y licor. Existiendo internet, no tiene demasiado sentido que intente describirles el panorama, ya que están a un clic de verlo ustedes mismos. Lo que me interesa transmitirles es el buen clima de camaradería que se vivía entre los grupos participantes del festival que asistíamos a la excursión. Todos tenían avidez de intercambiar algunas palabras con nosotros ya que en este sitio, nos toca ser los exóticos. Nos preguntaban principalmente donde queda Argentina. Creo que después de nuestra explicación en el cocoliche idiomático que pudimos armar, les quedó una noción más confusa aún. El mate hizo furor. Cuando empezamos a matear todos quisieron probar. Hubo una decepción generalizada cuando comprendieron que sólo era una infusión. De todos modos, fue otro tema de intento de conversación. Fue divertido. Preguntaban por Maradona, si vivía cerca de casa, si lo conocíamos y cuándo íbamos a llevar a los curadores del festival a Bs. As. Respondimos que no teníamos hablado algo de eso y un corillo fue acrecentando una mezcla de estupor e incredulidad. Explicamos que llegamos acá porque una fundación canadiense nos patrocinó pues la obra que hacemos es de un autor de esa nacionalidad. Ellos entendieron lo que nosotros no. La incomprensión cambió de bando. Ahora nosotros pedíamos explicaciones. Fue entonces que nos dijeron que seguramente, alguno de los curadores viajaría a Canadá. Seguíamos sin entender. Manuel, nuestro traductor, dormía en el asiento trasero y pese a qué es muy amable y diligente, no nos parecía correcto despertarlo. Una chica de un grupo de Moscú, que hablaba italiano, nos acercó bastante a la idea. Parece que hay - de manera complementaria - un programa paralelo de intercambio de curadores – participantes. Es muy interesante, porque entonces el festival cobra una dimensión de feria en donde los curadores no sólo eligen sino que además son veladamente elegidos a futuro. Otro sistema para tener en cuenta.
A las tres de la tarde, llegamos a lo que sería el extremo sur de la península. Bajamos a pie, por uno de los pocos accesos que permite el acantilado, hasta la orilla. El mar, gris, duro. El hielo se incrusta entre las rocas y el viento, que proviene de la costa, azota arenisca en la cara de quien intenta mirar hacia atrás. La playa es de guijarros negros. La desolación es interrumpida por la presencia de un grupo gavitas oscuras. Ratas colgadas contra el viento. Algo extraño tiene ese paraje. La bulla de las primeras fotos grupales pronto se disipa y todos comulgamos la misma angustia. Sólo la Sra Irina y el chofer no han bajado hasta la playa. Ella está de pie, al borde del risco. Las nubes, placas metálicas ensambladas, construyen una atemporalidad sombría. Un islote próximo se divisa con nitidez. En el centro del farallón, una caseta de hormigón es la única construcción visible. Fue un bunker durante la guerra. Manuel ha despertado y se nos acerca. Está bebiendo un poco de caldo de pescado, reanimándose. Mira hacia el islote. La vista fija en la roca inhóspita. Siento que sería necesario decir algo, llorar o salir corriendo. Es un estado general que nos embarga y no comprendo. Me sorprendo. Figuras, esperpentos, mujeres y hombres, salen del refugio y corren hacia el agua. Gritan, señalan. No llegamos a escucharlos. Gritan contra el viento. Los gana la furia. Se internan en el agua. Los más lanzados son arrastrados por la corriente que, voraz, los deglute. Quienes solo hunden sus pies en el lecho pedregoso, pronto son doblegados por el congelamiento y los calambres los retornan a la playa donde yacen exhaustos, sin doblegar la mirada. En lo alto del risco, la Sra. Irina, sonríe. La bocina del ómnibus nos convoca. El regreso es nocturno y silente.

No hay comentarios: