sábado, 1 de diciembre de 2012


LA INCLAUDICABLE IDEA DE LA INDEPENDENCIA.

Es común escuchar en el medio teatral y audiovisual, el reclamo (justificado reclamo) de que las leyes del mercado, al estar regidas por la demanda, estrangulan, o por lo menos achican, la posibilidad de irrupción en las franjas rentables de la actividad de nuevos artistas, pluralidad temática y apertura del abanico estético. Justificado también, es el punto de vista del inversionista, que en una actividad comercial tan "timbera" como la del espectáculo, intente aferrarse a figuras, temáticas, géneros y estéticas de ya probada efectividad. Puestas así las cosas (en Buenos Aires), el teatro no rentable, (entendiendo por tal a la actividad que le da de comer a todos los participantes de ella) salvo contadas excepciones (como por ejemplo el Celcit, Timbre 4, El patrón Vázquez, El periférico de objetos, Libertablas, Diablomundo, Las chicas de Blanco), se convierte en una sala de espera de oportunidades que permitan el salto de categoría. Esta situación, disuelve el concepto de pertenencia a sala y grupo, desarma el concepto de crecimiento colectivo a través de los elencos pasajeros. La actividad del actor se fracciona a través de su participación en varios espectáculos, de cuya suerte empresarial se siente ajeno. Este fenómeno, es absolutamente entendible, si observamos que el objetivo perseguido es la visibilidad para ser "descubierto" por aquel soñado productor que logre elevarlo de categoría. En la actividad teatral, ya he citado colectivos cuyo crecimiento tanto en lo artístico como en la sustentabilidad, es evidente. En la industria audiovisual (y no menciono cine, tv e internet, porque estamos en el inicio de su fusión) esta cuestión también ha sido exitosamente probada. 
Puesto en conocimiento de la alternativa, es claro que la misma implica la decisión del artista de invertir recursos (tiempo, dinero y tareas no artísticas)  en sí mismo, en un proyecto que elimina la obtención de resultados del inmediato o corto plazo. Es legítimo que el artista no quiera diversificar su energía en este tipo de actividades secundarias y paralelas, como también lo es la renuencia del productor de invertir y apostar por alguien que no invertiría ni apostaría en sí mismo. Puestas las cartas sobre la mesa, la queja mencionada inicialmente, se minimiza a la categoría de berrinche.

La United Artists (UA) es una compañía cinematográfica estadounidense,  una de las principales de la Edad de Oro del cine de Hollywood. Fue fundada el 5 de febrero de 1919 por cuatro grandes de Hollywood: Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, Mary Pickford, y David Wark Griffitt. El motivo era desafiar el poder de los grandes estudios de la época. Los cuatro, tomando consejo del hombre de negocios William G. Mc Adoo, (yerno de Woodrow Wilsonn), crearon su propia compañía de distribución, con Hiram Abrams como primer director.

http://www.youtube.com/watch?v=SNTcUNZM66A


Nacimiento de Artistas Argentinos Asociados
Relata Ángel Magaña que en el café El Ateneo ubicado en Carlos Pellegrini y Cangallo (hoy Teniente General Juan D. Perón) de la ciudad de Buenos Aires a comienzos de los años 40 se reunía habitualmente un grupo de artistas que en ese momento estaba desocupado: Enrique Muiño, Elías Alippi, Francisco Petrone y el mismo Magaña. A este grupo inicial se unió el director Lucas Demare. Enrique Faustín (h) que también concurría a las reuniones fue quien trajo la idea de configurar una productora que trabajara en cooperativa al estilo de los Artistas Asociados de los Estados Unidos. Faustin había nacido en Buenos Aires en 1909 y comenzó en 1927 a trabajar encargándose de la programación de la Metro-Goldwyn-Meyer. Siguió con varios empleos vinculados al cine y llegó en 1940 a la jefatura de producción de Generalcine. La idea fue largamente conversada y, finalmente, el 26 de septiembre de 1941 se firma el acta mediante la cual Enrique Muiño, Isaías Alippi (conocido como Elías Alippi), Lucas José Demare, Francisco Antonio Petrecca (conocido como Francisco Petrone), Ángel Pablo Magaña (conocido como Ángel Magaña) y Enrique Faustín (hijo) fundaron Artistas Argentinos Asociados Sociedad Cinematográfica de Responsabilidad Limitada, inspirándose en los Artistas Asociados de Estados Unidos.





viernes, 30 de noviembre de 2012


Cada vez que me invitan al teatro, anteponiendo prevenciones y reparos, contesto cortes y fraudulentamente: "voy a ver si me hago tiempo, estoy muy ocupado". Pero esgrimo como atenuante, la sana intención de reconducir la violencia que la irritabilidad me genera. Así es que, cuando me dicen: "El texto es algo flojo, pero el espectáculo no está mal", verdaderamente pienso: "CON TAL DE PASEAR TU BO
BA VANIDAD TE AVENÍS A DECIR CUALQUIER COSA SOBRA LAS TABLAS, CREYÉNDOTE UN ARTISTA CUANDO SOS UN FARABUTE". Cuando me advierten: "La obra no es buena, pero quiero que veas mi trabajo", reprimo: "¿QUE TE HACE PENSAR QUE TENGO QUE PAGAR CON ABURRIMIENTO LA MANUTENCIÓN DE UN EGO IDIOTA QUE NO SE DA CUENTA QUE ESTÁ EN UN ARTE COLECTIVO CUYO TRABAJO NO PUEDE SER ESCINDIDO?. Otras veces, explican: la obra es un poco larga, pero es un trabajo de investigación. Yo entiendo: LARGA, COMO EUFEMISMO DE ABURRIDA y me pregunto, ¿ESTE TIPO SE HARÍA APLICAR UNA VACUNA PRODUCTO DE UNA INVESTIGACIÓN FALLIDA SOLO PARA CONTENTAR A LOS CIENTÍFICOS? En otros casos se apela a una mística infundada, del tipo "el director quiso expresar su mundo interior, es muy particular, no a todos les gusta" Y yo pienso: "¿SI QUIERE EXPLORAR SU MUNDO INTERIOR POR QUÉ NO SE HACE UNA TOMOGRAFÍA QUE ES MÁS BARATA Y NO JODE AL PÚBLICO?
Todos los que nos dedicamos al teatro podemos incurrir en el peor de los bodrios y es solo un gaje del oficio perdonable, cuando lo hemos hecho con un necio convencimiento y un entusiasmo que derriba murallas. A sabiendas, es imperdonable.